28 feb 09

En los  tiempos del sibaritismo, la cata de vinos ha dejado paso también a la especialización en la degustación de aguas. Una cuestión que requiere de paladares realmente refinados para hallar dentro del líquido elemento la diferenciación de sabores, matices y gustos, que al fin y al cabo, hacen tan diferente unas aguas de otras.

Algunos ejemplos de éstas aguas tan codiciadas es por ejemplo el ‘Acqua della Madonna’, originaria de Castellammare di Stabia, localidad cercana a Nápoles en cuya bahía los marinos atracaban para llenar los barriles para sus largos viajes.

Un agua con una mineralización que ayuda a mantener nuestra salud y bienestar, además de un envase que hace gala a su calidad. Una botella en forma de lágrima azul cobalto, preparada para su perfecta conservación.

También el agua Mineral Natural Lynx ofrece desde 1965 calidad y pureza debido a sus componentes oligominerales. Un agua muy ligera que ayuda a disolver las sales minerales. Ubicado su manantial en los Apeninos, en Monte Peltri, produce un agua muy baja en sodio y nitratos.

En las montañas del estado de Gleneagles en Escocia , se produce el agua del mismo nombre, muy baja en contenido mineral lo que ha desembocado en que incluso muchas catas de whisky escocés se realicen con éste agua, además de sus procesos de fermentación.

También D’Aggio, responde con su forma de envasado a las necesidades del consumidor, ofreciéndose en botellas de 25 cl, y en vidrio. Poder beber un vaso de agua de la forma más literal, pero de un agua de notables cualidades organolépticas y de una de las mejores marcas nacionales e internacionales.

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