
El perfume, un campo a veces tan complicado para acomodarse al gusto de todo el mundo, ofrece un paso más para adaptarse a la personalidad del que lo lleva, con casas que crean ahora, esencias totalmente personalizadas y hechas a medida del consumidor.
Por ejemplo, la casa de el perfumista Jean Michel Duriez, realiza los perfumes a medida para grandes amantes de las fragancias, en procesos que duran hasta casi un año para hallar las notas adecuadas y por supuesto la búsqueda de las materias primas de la alta calidad necesaria como para hacer gala al encargo.
En L’Artisan Parfumeur, una experta nariz y el cliente buscan unidos el perfume que el último ha soñado, desde las notas claras como un olor a azahar, o a flores silvestres, hasta pensamientos tan abstractos como el olor de un bosque conocido tras la lluvia de verano o el aroma de la brisa marina de una playa concreta. Todas las pistas son buenas para que los expertos perfumistas hallen la esencia de la vida del peticionario.