
Toyota ha encontrado una solución perfecta para los conductores urbanos más exigentes. El nuevo iQ ofrece las exclusivas prestaciones de un coche de gama alta y las ventajas de un pequeño utilitario.
El primer coche de calidad con cuatro plazas y tres metros de longitud tenía que ser un Toyota. Y debía ofrecer un diseño irresistible y cálido, unas prestaciones adecuadas tanto para la ciudad como la carretera, unos consumos y emisiones bajisimos y una dinámica de conducción sobresaliente.
Un desafío a lo convencional que desemboca en el nuevo iQ, un vehículo inteligente y ágil, capaz de atraer todas las miradas, gracias a su sorprendente y elegante diseño exterior ultracompacto; y de satisfacer las exigencias tanto del conductor como de los ocupantes, gracias a una calidad interior a la altura de los coches de segmentos superiores.