
Producto de la cosecha de nada menos que 1787, el vino Château d’Yquem, guarda en su vidrio el sabor de más de dos siglos de historia y de pausada espera.
Este vino blanco dulce, criado en la región de Sauternes (Burdeos, en Francia), forma parte del ranking de las botellas de vino por las que más se ha pagado en la historia. En éste caso, fué un misterioso coleccionista americano el que decidió pagar por ella 100.000 dólares (unos 75.000 euros).
Dentro de la lista, se halla también una botella de Chateau Lafite, subastada en la casa londinense Christie’s en 1985, por la que se pagó la cantidad de 160.000 dólares. Un auténtico desenfreno en la búsqueda de los caldos más exclusivos.