
En los tiempos del sibaritismo, la cata de vinos ha dejado paso también a la especialización en la degustación de aguas. Una cuestión que requiere de paladares realmente refinados para hallar dentro del líquido elemento la diferenciación de sabores, matices y gustos, que al fin y al cabo, hacen tan diferente unas aguas de otras.
Algunos ejemplos de éstas aguas tan codiciadas es por ejemplo el ‘Acqua della Madonna’, originaria de Castellammare di Stabia, localidad cercana a Nápoles en cuya bahía los marinos atracaban para llenar los barriles para sus largos viajes.
Un agua con una mineralización que ayuda a mantener nuestra salud y bienestar, además de un envase que hace gala a su calidad. Una botella en forma de lágrima azul cobalto, preparada para su perfecta conservación.
También el agua Mineral Natural Lynx ofrece desde 1965 calidad y pureza debido a sus componentes oligominerales. Un agua muy ligera que ayuda a disolver las sales minerales. Ubicado su manantial en los Apeninos, en Monte Peltri, produce un agua muy baja en sodio y nitratos.